sábado, 5 de octubre de 2013

Ficha: Rhea Callahan

Rhea Callahan
26 años ♠ Administración y Dirección de Empresas ♠ Femenino ♠ Heterosexual
Vidas Pasadas
Vida actual:
Vancouver, 2013

 Vidas pasadas:
 - Madrid, 1648
Aspecto Psicologico
Realista hasta el extremo, con un carácter fuerte y decidido. Está acostumbrada a trabajar para conseguir lo que quiere. Todo lo organizada que es en su vida profesional, es de caótica en su vida personal. Y ya no hablemos de la sentimental. Seria cuando no se la conoce, es protectora con sus amigos y la gente que quiere. Es más valiente de lo que imagina, aunque desgraciadamente es tan racional que le cuesta reconocer que en ocasiones no todo puede ser explicado.
Historia
Rhea lleva toda su vida en Vancouver. Su madre, Christine, es una afamada historiadora de las culturas clásicas. No es de extrañar, por tanto, que pusiera el nombre de Rhea a su única hija. Su padre es un desconocido al que nunca ha visto y del que ni siquiera sabe su nombre. Lo curioso es que nunca se ha preocupado por investigarlo.

Desde pequeña ha estado acostumbrada a dos cosas: las historias que le contaba su madre y a analizar absolutamente todo lo que veía, escuchaba o leía. Ha viajado por gran parte del mundo, siguiendo los pasos de las investigaciones maternas, sobre todo en Europa en la cuenca del Mediterráneo.

Hubiera sido lógico que hubiera terminado estudiando algo relacionado con las humanidades, pero Rhea siempre ha sido práctica y conoce demasiado bien lo difícil que es ganarse la vida de esa manera. Por eso eligió Administración y Dirección de empresa. Curiosamente es la contabilidad lo mejor que se la da, habiendo hecho varios cursos de auditoría y trabajando como sublider de equipo.
Otros Datos
Aunque su madre vive en Vancouver, ella tiene alquilado un pequeño apartamento cerca de donde trabaja.
Es excesivamente racional, pero sin embargo siente que algunas de las historias que le contaba su madre podrían tener un deje de realidad.
No tiene mascotas, ni plantas, ni nada bajo su cuidado: está convencida de que no sería capaz de cuidarlos.
Lleva tatuado un ankh en la parte de la nuca, producto de un momento de rebeldía adolescente que siempre tiende a tapar.

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