Había pasado una semana desde la reunión de negocios. Era sábado. Rhea por regla general no trabajaba los sábados. O al menos no lo hacía desde las oficinas de su empresa. Otra cosa es lo que hiciera en su casa. Muchos la considerarían una adicta al trabajo y lo cierto es que lo era. Sin embargo, por una vez, se encontraba en su casa haciendo otra cosa muy diferente: peleándose con páginas por internet para encontrarle un lugar dónde quedarse a Sohra antes de que se fuera a Corea. Ella y Anne le habían dicho que se irían. Por lo que la mujer, en esa forma tras planificadora que tenía, había decidido que las ayudaría en lo que pudiera.
Y, por otro lado, tenía la mente puesta en ese salto que podría significar que la dieran el trabajo de la fusión a ella. Aunque cada vez lo veía más lejos y más difícil. Sobre todo porque algo le decía que se estaba tramando a sus espaldas y que Alexis estaba en el centro del huracán para variar. Siempre se encontraba detrás de todo lo que significara hacerle la vida más difícil. Una vez más se preguntó si ella sería capaz de mover los hilos de la misma manera que hacía él y llegó a la conclusión de siempre: no.